Algo que todos sabemos aunque finjamos
olvidarlo en nuestro propio provecho la más de las veces, es que toda acción
genera necesariamente una reacción. Algo así debió tener la administración
humalista al momento de embarcarse en el proyecto “Conga” contraviniendo los
compromisos con sus aliados y electorado de la primera vuelta.
Si no hubiera precedentes de la situación en
Cajamarca, las cosas se entenderían un poco mas, pero precedentes existen. El
arequipazo de Toledo y el baguazo de Garcia, están ahí, grandes ejemplos de
cómo no se debe manejar una crisis por parte del gobierno. Sin embargo el
presidente Humala y sus allegados no los tomaron en cuenta.
Entonces vista esta situación, si al Estado
le preocupaba activar el proyecto “Conga” y otros similares en todo el país,
debió empezar coordinando una gran campaña de incidencia a favor de la minería
a nivel nacional, explicando en primera instancia como se puede desarrollar una
industria minera ecológicamente amigable y como nos beneficia a los ciudadanos
esta actividad, en especial los que se encuentran en las zonas inmediatamente
afectadas. Eso en primer lugar y con el fin de que todos tengamos una opinión
informada sobre la actividad minera en el país.
Pero el Estado no aprendió y todos tenemos
dudas y no solo los ciudadanos corrientes y molientes. La propia bancada
humalista ofrece voces discordantes con el desarrollo de la minería, el mismo
gobierno da la impresión de no conocer los alcances reales del proyecto “Conga”
y si realmente es ecosostenible o no.
El gobierno podría haber dicho
simbólicamente: Conga no va, hasta saber de que se trata no va. Todos contentos y todos felices hasta que los
estudios dejaran en claro plenamente la viabilidad del proyecto, su impacto y
sus beneficios. Por eso mismo, ahora que retrocede luego de embarcarse con todo
en el éxito de dicho proyecto, el presidente Humala, se ha ganado la enemistad
de sus antiguos aliados que ahora le pretenderán arrancar más y más concesiones
a golpes de protesta, con lo cual pueden acabar dando por terminada con toda
inversión minera en nuestro país, y por otro lado, el segmento abiertamente
prominero, no lo verá más que un gobierno debilucho incapaz de hacer valer el
principio de autoridad.
Puede ser una exageración pensar que las
inversiones mineras en el país empezaran a paralizarse, ya alguna minera ha
descalificado como carentes de fundamento los rumores a ese respecto, pero que
tanto tardara ello en ocurrir, la izquierda radical que ahora viste de verde,
tiene apuntados sus dardos contra toda actividad minera en el país ¿De dónde se
sufragaran los costos de la gran transformación sin la minería entonces?
El año no acaba bien para la administración
Humala, la primera fotografía lo muestra como un mandato sin norte, con un
líder que no acaba de darse cuenta de que ya es presidente y un partido que no
estaba preparado todavía para asumir la condición de gobierno. En ese escenario
la anunciada salida de varios ministros, no hará más que consolidar esa imagen
de carencia de rumbo que de estos primeros meses de la administración humalista
que la escasa presencia mediática del propio Humala, la pericia del premier y
el piloto automático del modelo tantas veces denostado, se empeñan en disimular.
Ollanta Humala y el partido nacionalista,
sufren ahora las consecuencias de un análisis sesgado de la realidad que los
llevo al pésimo programa plasmado en su primer plan de gobierno e hizo que su
candidatura y todo su trabajo político estuviera cargado de una fuerte resistencia antiminera.
Quien siembra vientos, cosecha tempestades y en este caso, justo le ha tocado
al presidente Humala ser capitán en medio de la tormenta que el mismo y su gente crearon. No se puede negar cierta justicia poética en todo esto,
pero los afectados son: el principio de autoridad del Estado, sus finanzas, los
ciudadanos y por supuesto la “Gran Transformación” que sin fondos para sustentarla se
transformara en una Gran Decepción.
Si el principio de autoridad del estado no es
recuperado en los próximos meses por el presidente Humala y la situación de la
protesta social no es resuelta de un modo satisfactorio, la lógica del
desgobierno se agravara más rápido de lo que pudiéramos pensar. Más temprano
que tarde, la luna de miel con las encuestas no le va a durar eternamente al
presidente Humala, la ciudadanía comenzara a exigir resultados y el
régimen actual podría caer por la misma senda de Alejandro Toledo y Alan García
de la antipatía popular.
Que el mismo presidente Ollanta Humala salga a declarar el estado de emergencia en Cajamarca, representa un buen síntoma en cuanto a retomar el principio de autoridad del Estado peruano extraviado por Toledo y García. En ese sentido, el resultado final de "Conga" marcara un punto de inflexión para la administración humalista. Si triunfa estaremos ante el gobierno más fuerte del postfujimorismo, si fracasa nos volcamos de lleno al piloto automático en que nos tuvieron acostumbrados las administraciones anteriores o quizás nos veremos cara a cara con el rebustecimiento de las tendencias más radicales al interior del movimiento nacionalista.
Que el mismo presidente Ollanta Humala salga a declarar el estado de emergencia en Cajamarca, representa un buen síntoma en cuanto a retomar el principio de autoridad del Estado peruano extraviado por Toledo y García. En ese sentido, el resultado final de "Conga" marcara un punto de inflexión para la administración humalista. Si triunfa estaremos ante el gobierno más fuerte del postfujimorismo, si fracasa nos volcamos de lleno al piloto automático en que nos tuvieron acostumbrados las administraciones anteriores o quizás nos veremos cara a cara con el rebustecimiento de las tendencias más radicales al interior del movimiento nacionalista.
Hasta más vernos…


