lunes, 12 de septiembre de 2011

Un silencio que promete


La última encuesta de Datum publicada por el oficialista Diario16 nos habla un momento auspicioso en la aprobación presidencial con un nada desdeñable 70% de la población a favor de la administración de turno en la etapa de su primer bimestre de gobierno.

 En mi modesta opinión el analista político, José Alejandro Godoy, acierta de cabo a rabo al asociar esta aprobación al lacónico del nuevo gobernante y a los claros aciertos en la conformación del equipo de gobierno destacando entre ellos las figuras de Abugattas como presidente del Congreso y Lerner como presidente del consejo de ministros.

Quien lo diría, vamos rumbo a los primeros 60 días de gobierno de Ollanta Humala y el Perú todavía no se ha venido abajo. No hay cambio de sistema a la vista y para colmo de sorpresas, esperamos con relativa calma el probable recrudecimiento de la crisis económica internacional. No es que seamos un bunker de prosperidad en el desborde global, pero todo indica que podremos defendernos gracias precisamente al tan denostado modelo económico.

En toda esta historia, el silencio del presidente Humala resulta paradójicamente prometedor, no incurre en la verborrea analista, ni tampoco en los deslices a los que nos tenía acostumbrados el expresidente Toledo a cada cual más disparatado como cuando menciono que ser presidente era “papayita” y menos en el divorcio mediático que acompaña a la actual alcaldesa limeña Susana Villaran que parece tener un desencuentro de raíz con una declaración medianamente entendible para los oídos limeños.

En su estrategia silente, el actual ocupante de la casa de Pizarro, logra desactivar muchas de las expectativas acumuladas por su propio equipo de campaña proyectando en el proceso,  la imagen necesaria del presidente chambeador que el peruano promedio desea en palacio de gobierno, esta estrategia ya le fue útil a alguien tan torpe mediáticamente hablando como Castañeda y ciertamente prestigio la transición paniaguista con la imagen de un ejecutivo que para ser eficiente no tiene necesidad de ser omnipresente.

La estrategia del silencio ha conseguido además un objetivo adicional que quizás el presidente o sus asesores ya tenían en sus cálculos al formularla, ha conseguido adormecer muchos de los peores temores respecto a la tentación autoritaria en el gobierno nacionalista, ciertamente no se conocen muchos casos de caudillos autoritarios silenciosos o de perfil bajo, el presidente Ollanta Humala está dando pues al menos en su primer bimestre de funciones muestra de apego a la funcionalidad del sistema democrático en mucha mayor medida que expresidentes como Toledo y García tan enamorados de sus propias imágenes. 

No todo es perfecto claro esta y el caso Soberon por ejemplo es una muestra de ello. Incluso como Aldo Mariategui, ha hecho bien en señalar, para muchos (no me incluyo) la iniciativa de trasladar el pleno del congreso podría ocultar un intento soterrado de desprestigiar aún más este cuestionado poder del Estado en el mediano plazo, pero eso es  ya entrar en el ámbito de las teorías conspirativas que pueden ser buen material para la cinematografía peruana cuando se anime de lleno a entrar al ámbito comercial, pero que para nosotros de momento al menos, no son más que alimento de nuestras paranoias cotidianas.

Sin embargo y a pesar de los buenos augurios, es importante no olvidarlo: “La paranoia es buena”. 

Iván Budinich
ivanbudinich@yahoo.com