jueves, 12 de enero de 2012

¿Por qué Villarán merece ser revocada?

Artículo publicado originalmente en el blog cendesarrollo.com el día 2 de enero del 2012 en el que expone los argumentos según el autor de porque la actual alcaldesa de Lima, Susana Villarán merece ser revocada:

¿Por qué Susana Villarán merece ser revocada?

Susana Villarán merece ser revocada. No llego a estar convencido de si deba ser revocada pero sé que merece serlo. Y aunque defiendo en twitter su revocatoria, soy consciente de las consecuencias negativas que este proceso trae para el sistema político peruano, caracterizado no precisamente por su fortaleza, estabilidad y eficacia.
Las consecuencias negativas de una revocatoria, a mi parecer: no respeta el período democrático completo que la ciudadanía le concedió a Villarán, aunque haya sido por un corto margen de ventaja sobre Flores Nano; abre la puerta a posibles arremetidas similares en el futuro y en otras localidades del Perú; pone en riesgo la estabilidad de un proceso de gestión, que por más ineficiente que sea, sería interrumpido violentamente; y finalmente, genera la posibilidad de que este tipo de procesos se “comercialice”, atrayendo mercenarios políticos capaces de armar campañas de revocatoria bajo sueldo. Estas razones hacen que no me sienta muy contento al defender el proceso de revocatoria, sin embargo, las razones por las que Villarán merece ser revocada son tan fuertes que difuminan las consideraciones hechas en este párrafo.
1º Empezó su período disparándose al tobillo. Es harto conocido que Castañeda dejó más de 50 obras en proceso de pre-inversión. Diversos estudios se venían realizando y muchas obras estaban ya avanzadas, en fases iniciales o en fases no tan iniciales. ¿Qué hizo Villarán? Rompió completamente con la gestión anterior. Decidió no trabajar con agencias de cooperación internacional en aras de la transparencia. No sabía que negando estos supuestamente no-transparentes mecanismos de financiamiento le decía “no-transparentes” a la mitad de ministerios, municipalidades y ONGs del Perú que de por sí estaban habituadas a trabajar de esa forma y lo hacían bien, rápido y rentablemente.
2º Dedicó semanas enteras a preparar un informe para debilitar la candidatura de Castañeda, so pretexto de cumplir un compromiso con la ciudadanía (compromiso que ella se regaló y que el 70% de Lima no esperaba puesto que alababa la gestión anterior). En vez de continuar con las obras programadas, en vez de subirse sobre los hombros del predecesor, decidió escupir sobre su memoria. Mala jugada. La memoria del limeño no fue tan ligera como la de sus asesores radicales que decían que elaborar el informe era una tarea netamente “política” y justificada, en medio de una sesión de consejo, pública y notoria. Resultado: compararon rápidamente a la nueva Villarán con el viejo Castañeda; compararon al Castañeda en su pico más alto con la Villarán en sus primeros pasos. La comparación fue devastadora, injusta pero devastadora. Si Villarán hubiera sido más humilde y no hubiese roto tan agresivamente contra la gestión anterior, las expectativas de la gente no hubieran sido tan altas. Ella se vendió como algo nuevo, una nueva vía, una alternativa totalmente diferente. Eso era imposible. Nadie logra eso. Ni Humala pudo hacerlo. Menos ella.
3º No sólo dejó obras inconclusas o detuvo los estudios de obras nuevas sino que borró descaradamente el nombre de Castañeda en todas aquellas obras que consideraba estratégicas. Lo hizo en la vía expresa de la avenida Angamos, a vista y paciencia de todo el mundo. Ahí está la prueba: el nombre de Castañeda borrado con el mismo cemento con que fueron elaboradas las placas recordatorias. Le cambió de color a cuanta baranda pudo, a cuanto puente encontró y a cuanto muro de contención aparecía en las vías. El efecto: la gente empezó a preguntarse ¿quién le pone un color tan horrible a Lima? ¿Acaso los colores de Lima desde el siglo XVI no eran el azul y el amarillo? No. Tenía que cambiar el color de las obras para borrar los registros históricos de su archienemigo corrupto y desgraciado, Luis Castañeda Lossio (Castañeda se debe seguir preguntando cuándo se convirtió en el archienemigo de Susana).
4º Su propuesta ideológica. Los primeros meses fueron dedicados a planificar, revisar la gestión anterior, evidenciar las falencias de Castañeda y denunciar sus supuestos actos de corrupción (actos que nunca probó con evidencias sino con simples conjeturas). Bueno, la gente desconfiaba de ella, sin embargo, trataban de poner paños fríos diciendo que era injusto juzgarla tan rápido. Pasados los tres o cuatro primeros meses, se esperaba algo más visible, algo más grande, algo más contundente. ¿Qué propuso? Una Zona Rosa. ¿Qué propuso? Una ordenanza que obligaba a todos los establecimientos comerciales de Lima a proclamar directamente que promovían la cultura gay en la vida pública. ¿Qué propuso? Centralizar el Serenazgo y capacitarlos en temas ideologizados: derechos humanos, cultura de paz, tolerancia, lobby LGTB, etc. ¿Qué propuso? Un boulevard en el Río Rimac. Qué pobre. Su hija aparecía en videos de Youtube bailando como loca en locales de medio pelo y los antropólogos y sociólogos se multiplicaban como conejos en la planilla de nuestro centenario Cabildo. Borraba obras, no ejecutaba nuevas, borraba valores tradicionales, sembraba lobbies. ¿Quién se creía para hacer eso?
Si ella esperaba que estas “innovaciones” fueran aceptadas por la población, ocurrió exactamente lo contrario. Nadie entendía como estas cosas podrían ser las prioridades para Lima. Resultado: muchas obras por concluir y otras tantas por fortalecer fueron fondeadas en la oscura cajonera de Eduardo Zegarra o en la de Glave. ¿El Tren Eléctrico? Relegado, ¿El Metropolitano? Desarrollado resignadamente a la fuerza y casi renombrado para evadir la historia ¿El mega túnel del Cono Norte? Olvidado. ¿Los ambulantes? Por todos lados. ¿La Avenida Abancay? Un caos.
5º Su defensa frente a las críticas. Su posición mediática fue siempre pobre y el argumento de defensa de toda la izquierda y los caviares fue que Susana hacía muchas cosas pero no las sabía comunicar. Sin embargo, si uno entraba a la página de la Municipalidad de Lima en Facebook, resulta que la mayoría de actividades de Villarán consistían en participar de marchas gay, inaugurar talleres de capacitación, inaugurar más talleres de capacitación y aparecer en decenas de colegios primarios tomándose fotos con niños… Perdón, también tenía reuniones de consejo, reuniones de trabajo, eventos, conferencias de prensa, más eventos y más eventos. No era un tema de no saber comunicar. No había mucho que comunicar. Eso es lo cierto. Yo creo que aparecía muchísimo en la foto, y estoy totalmente seguro de que su campaña de comunicación era “buena”. Pero claro, era una buena alcaldesa según los parámetros de gestión izquierdista: era buena si de lo que se trataba era de una gestión ideologizada decoratista, donde el alcalde promueve marchas, habla de salud reproductiva, género, derechos gay y no hace nada concreto por la vida pública. Poner unos containers horribles en el Centro de Lima no pagan una alcaldía. Arreglar plazuelas antiguas, tampoco.
No era una buena alcaldesa según los parámetros del sentido común, que dictan que una alcaldeza se evalúa no por su ideología sino por sus obras en temas críticos: transporte, seguridad, limpieza, desarrollo urbanístico. Finalmente, cuando su popularidad fue cayendo día tras día, lo peor que pudo hacer fue enviar a sus rasputines a decir que quienes la atacaban eran parte de una mafia machista, racista, montesinista, fujimorista, conservadora, proveniente de un grupo con intereses ocultos. Lo único que andaba oculto era el provecho de haber votado por ella. Ni Alvarez Rodrich en su período de menstruación ni Rosa María Palacios en su más mañosa elegancia caviar fueron, ni son ya, suficientes. ¿Cuánto ganaría Radio Capital por darle un espacio a Villarán? ¿Cómo así una alcaldesa se la pasó apareciendo en una radio privada por meses todas las semanas? Nunca lo sabremos.
6º Cuando se puso las pilas… Cuando se puso las pilas fue demasiado tarde. No había ejecutado más del 13% de su presupuesto. Había gastado 11 millones de soles en una playa emblemática y la arena que puso en ella se fue con el mar. Si los bonos que ha emitido aún gozan de respaldo no es gracias a ella (por favor!!) es gracias a los ocho años de desarrollo que tienen el Perú y por añadidura Lima gracias al megalómano de Alan y al pobre mudo, siempre atacado, nunca defendido. Cuando se puso las pilas, Villarán tenía miles de muñecos de navidad con su imagen, listos para ser quemados, y al ver este espectáculo espontáneo y popular, no tuvo mejor idea que ponerse autoritaria y dictatorial para perseguir a quienes los vendían. Cuando se puso las pilas, la revocatoria estaba encima y aunque la ONPE se esmere en blindarla, no veo difícil conseguir 400 mil firmas si es que este colectivo tiene el respaldo de algunos cuantos políticos con intereses pragmáticos y todos los que estamos en contra de la izquierda, ponemos nuestro granito de arena.
Aquí no hay intereses ocultos. La señora Villarán la ha puesto la pelota en el punto penal y sin arquero a varios políticos que son más capaces que ella, más inteligentes y menos estúpidos. Además, la izquierda recibe día tras día un mensaje unívoco: “ustedes son unos inútiles gobernando, su enfoque no sirve para gobernar países, no al menos aquí en el Perú, o cambian o los botamos. Hasta Humala cambió”.
Finalmente, sea revocada o no, Villarán ya perdió la guerra. Ya la perdió. Decenas de personas se presentan al local de la ONPE para comprar padrones. No muerde el 20% ni de casualidad y no le veo salida al túnel en el que se ha metido. Resulta que, para coronar este post, debemos comunicarles que las tareas de mantenimiento de la Panamericana Sur aún se están realizando, ya iniciada la temporada, en pleno verano y para colmo durante el día, en horario de alto tránsito. ¿A quién se le podría ocurrir hacer algo tan estúpido? A la misma persona y al mismo equipo que en vez de continuar con lo bueno que venía de la gestión anterior decidieron aplicar lo que su modelo ideológico propone. Debemos agradecerles el haber hecho esta opción. Nos confirmaron algo claro: la ideología izquierdista no sirve para gobernar, no sirve para gestionar, no sirve para actuar proactivamente, sirve para quejarse, reclamar, armar huelgas y soñar… Eso es lo que han hecho Villarán y sus amigos, soñar, soñar y soñar diciéndonos por todos lados que nos preparemos para vivir la aventura en una ciudad para todos. Qué patético… Es una ciudad para ellos. No para todos. No para nosotros. Eso sí, es una pueril aventura.


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