domingo, 26 de febrero de 2012

Comunismo e indigenismo: una alianza contranatura


Usualmente no me dedico a postear sobre temas referentes a la crítica del accionar del comunismo y el marxismo, pero por esta vez hare una excepción. Sucede que me extraña mucho la relación que de algunos supuestos “indigenistas” con el marxismo. Sustento mi extrañeza en el hecho de que siendo el marxismo un credo de carácter internacionalista y totalitario; no tiene una relación que pudiera calificarse de emancipadora bajo ninguna circunstancia con el tema de las nacionalidades o las minorías étnicas.. Basta recordar la desconfianza del propio Carl Marx, nacido de padres judíos, hacia la emancipación del judaísmo en su clásico “la cuestión judía”.

En general, el comunismo ha sido ducho en manipular, reprimir y distorsionar las identidades nacionales distintas a las de su propia hegemonía. Tan fuerte ha sido esta carga, que se constituyo en un componente de su propia ruina cuando la glasnot de Gorbachov, permitió el renacer de identidades nacionales (entre ellas la rusa) que acabaron siendo el centro del resquebrajamiento del poderío soviético.

Los Cosacos del Don y del Kubán , los chechenos, los nómadas de Kazjstán, los letones, los estonios, los tártaros, los ucranianos, los alemanes de Ucrania, los lituanos, turcos, kurdos, griegos, armenios, búlgaros , rumanos, kalmukos, balkares, finlandeses; todos ellos y algunos otros pueblos, pueden dar fe de la magnanimidad del comunismo sovietico, que no vacilo en someter a poblaciones enteras a la hambruna y la esclavitud en su afán de homogenizar las poblaciones del imperio soviético sometidas a un constante proceso de rusificación.

Las escenas de la retirada del socialismo real abundan en manifestaciones de violencia étnica. Recordemos que paso con la exyugoslavia, que culmino en un conflicto generalizado, tras los largos años de hegemonía serbia en la que se apoyo el régimen comunista para implantar su ley.

La represión sufrida por las minorías étnicas en la Rumania del tirano, Nicolae Ceausescu, es otro de los muchos ejemplos de los  que el antiguo imperio soviético es rico en capítulos.  

Más cerca de nosotros aun, el actual presidente de Nicaragua e ídolo de las multitudes progres de nuestro continente, Daniel Ortega, durante su primer gobierno protagonizo una espantosa persecución contra la etnia de los misquitos, cuyos miembros fueron masacrados y desplazados por las sospechas de colaboración con los enemigos del régimen sandinista. Por supuesto que Don Daniel, de nada de esto se acuerda en cuanto protesto por los bombardeos de la OTAN contra la libia de Gadaffi.  Típica hipocresía de "progre" el querer vender a Gadaffi como angelito y aprovechar ene el camino para "olvidarse" de los vicios propios.

Más cerca todavía, en nuestro Perú querido. Los crímenes del marxismo-leninismo de Sendero Luminoso contra pueblos como los ashánincas que sufrieron el desplazamiento forzado de 10,000 de sus miembros y el asesinato de 6,000 de estos, siendo utilizados los sobrevivientes como esclavos y carne de cañón para la cúpula senderista mientras las mujeres eran víctimas de vejaciones sexuales con el objeto de suprimir la etnia asháninca.  Desde luego, los comunistas pro indigenistas de la actualidad, como siempre se olvidan de lo evidente.

Esta mutua exclusión entre el totalitarismo comunista y la minorías de cualquier tipo, no es gratuita, ni tampoco ocasional o un error de la historia. Es más bien común a todos los modelos autoritarios que se sustentan en un contenido utópico. Las utopías tienden a la homogenización de las diferencias en un estado de armonía permanente; ello a diferencia de la democracia que se construye como un sistema de gobierno basado en la tolerancia y el procesamiento de las diferencias en un ambiente de deliberación racional. Los modelos de utopía no liberal, como lo han sido el nazismo y el socialismo realmente existente, aspiran a la conformidad absoluta, a una sociedad sin clases y sin divisiones.

En una atmosfera de ese tipo, el otro es visto entonces,  como en el lenguaje que tanto gustan de usar la cúpula cubana y su admirador Hugo Chávez: un traidor, un parasito, un cerdo, un cochino, un delincuente y un corrupto, entre otras muchas perlas.

Todo esto nos lleva entonces a cuestionarnos o nuestros indigenistas comunistas indigenistas como el boliviano, Evo Morales que se proclama leninista o las multiples ONG´s que aquí en Perú, proclaman un indigenismo claramente matizado de lenguaje marxista, anti-minero y anti-capitalista. Son unos incautos y no saben donde están parados o bien actúan con conocimiento de causa y saben muy bien cuáles son las consecuencias ultimas de sus planteamientos. En ambos casos, estamos avisados del resultado de sus experimentos. Que no nos tomen despistados.

Iván Budinich
ivanbudinich@yahoo.com