Usualmente
no me dedico a postear sobre temas referentes a la crítica del accionar del comunismo y
el marxismo, pero por esta vez hare una excepción. Sucede que me extraña mucho
la relación que de algunos supuestos “indigenistas” con el marxismo. Sustento
mi extrañeza en el hecho de que siendo el marxismo un credo de carácter
internacionalista y totalitario; no tiene una relación que pudiera calificarse de
emancipadora bajo ninguna circunstancia con el tema de las nacionalidades o las minorías étnicas.. Basta recordar la desconfianza del
propio Carl Marx, nacido de padres judíos, hacia la emancipación del judaísmo
en su clásico “la cuestión judía”.
En
general, el comunismo ha sido ducho en manipular, reprimir y distorsionar las
identidades nacionales distintas a las de su propia hegemonía. Tan fuerte ha
sido esta carga, que se constituyo en un componente de su propia ruina cuando
la glasnot de Gorbachov, permitió el renacer de identidades nacionales (entre
ellas la rusa) que acabaron siendo el centro del resquebrajamiento del poderío
soviético.
Los
Cosacos del Don y del Kubán , los chechenos, los nómadas de Kazjstán, los
letones, los estonios, los tártaros, los ucranianos, los alemanes de Ucrania,
los lituanos, turcos, kurdos, griegos, armenios, búlgaros , rumanos, kalmukos, balkares,
finlandeses; todos ellos y algunos otros pueblos, pueden dar fe de la
magnanimidad del comunismo sovietico, que no vacilo en someter a poblaciones enteras a la
hambruna y la esclavitud en su afán de homogenizar las poblaciones del imperio
soviético sometidas a un constante proceso de rusificación.
Las
escenas de la retirada del socialismo real abundan en manifestaciones de violencia
étnica. Recordemos que paso con la exyugoslavia, que culmino en un conflicto
generalizado, tras los largos años de hegemonía serbia en la que se apoyo el régimen
comunista para implantar su ley.
La represión
sufrida por las minorías étnicas en la Rumania del tirano, Nicolae Ceausescu,
es otro de los muchos ejemplos de los que el
antiguo imperio soviético es rico en capítulos.
Más
cerca de nosotros aun, el actual presidente de Nicaragua e ídolo de las
multitudes progres de nuestro continente, Daniel Ortega, durante su primer gobierno
protagonizo una espantosa persecución contra la etnia de los misquitos, cuyos miembros
fueron masacrados y desplazados por las sospechas de colaboración con los
enemigos del régimen sandinista. Por supuesto que Don Daniel, de nada de esto
se acuerda en cuanto protesto por los bombardeos de la OTAN contra la libia de
Gadaffi. Típica hipocresía de "progre" el
querer vender a Gadaffi como angelito y aprovechar ene el camino para "olvidarse" de los vicios propios.
Más
cerca todavía, en nuestro Perú querido. Los crímenes del marxismo-leninismo de
Sendero Luminoso contra pueblos como los ashánincas que sufrieron el
desplazamiento forzado de 10,000 de sus miembros y el asesinato de 6,000 de
estos, siendo utilizados los sobrevivientes como esclavos y carne de cañón para
la cúpula senderista mientras las mujeres eran víctimas de vejaciones sexuales
con el objeto de suprimir la etnia asháninca. Desde luego, los comunistas pro indigenistas
de la actualidad, como siempre se olvidan de lo evidente.
Esta
mutua exclusión entre el totalitarismo comunista y la minorías de cualquier
tipo, no es gratuita, ni tampoco ocasional o un error de la historia. Es más
bien común a todos los modelos autoritarios que se sustentan en un contenido utópico.
Las utopías tienden a la homogenización de las diferencias en un estado de armonía
permanente; ello a diferencia de la democracia que se construye como un sistema
de gobierno basado en la tolerancia y el procesamiento de las diferencias en un
ambiente de deliberación racional. Los modelos de utopía no liberal, como lo han
sido el nazismo y el socialismo realmente existente, aspiran a la conformidad
absoluta, a una sociedad sin clases y sin divisiones.
En una
atmosfera de ese tipo, el otro es visto entonces, como en el lenguaje que tanto gustan de usar
la cúpula cubana y su admirador Hugo Chávez: un traidor, un parasito, un cerdo,
un cochino, un delincuente y un corrupto, entre otras muchas perlas.
Todo
esto nos lleva entonces a cuestionarnos o nuestros indigenistas comunistas
indigenistas como el boliviano, Evo Morales que se proclama leninista o las
multiples ONG´s que aquí en Perú, proclaman un indigenismo claramente matizado
de lenguaje marxista, anti-minero y anti-capitalista. Son unos incautos y no
saben donde están parados o bien actúan con conocimiento de causa y saben muy
bien cuáles son las consecuencias ultimas de sus planteamientos. En ambos
casos, estamos avisados del resultado de sus experimentos. Que no nos tomen despistados.
Iván Budinich
ivanbudinich@yahoo.com
ivanbudinich@yahoo.com




