La carta a la militancia aprista escrita y hecha pública por el expresidente, Alan García, es indudablemente la noticia más importante dentro del sistema político partidario peruano en lo que va del año. Una interesante movida política en el viejo estilo que anuncia a la par la restructuración del viejo partido de la Av. Alfonso Ugarte como el retorno en toda regla del expresidente García, el último de los grandes caudillos partidarios del siglo XX a su casa política necesariamente dejada de lado durante su ultimo mandato. Se avecina una restructuración del sistema de partidos políticos peruano.
En el Perú actual tenemos 3 partidos con alguna posibilidad de influir en los destinos nacionales: el APRA, el PPC y el Partido Comunista Patria Roja. En todos los casos mencionados se puede apreciar una clara formación ideológica en sus militantes, la existencia de escuelas de formación para los mismos, una cierta estructura organizativa más o menos solida – con muy poco alcance nacional en el caso del PPC- , lideres con cierta relevancia mediática en el caso del APRA y el PPC, alta capacidad de incidencia política y movilización social en Patria Roja. (Continúa...)
Muy a la distancia queda Acción Popular que si bien es de los pocos movimientos con organización a nivel nacional y cuenta con una red de más de 60 gobiernos locales y hasta alcanzo –en alianza- el gobierno regional de Tacna (acuerdo que al parecer ya es historia). Se encuentra hoy sin un norte definido en cuanto a su liderazgo mientras que se encuentra subordinado al acuerdo con Perú Posible que coloca a la añeja organización de Fernando Belaunde en calidad de furgón de cola de la alianza toledista.
En cuanto al fujimorismo este es todavía un movimiento en vías de cuajar en un partido político. Es cierto que cuenta con condiciones excepcionales para formalizarse como una organización cuya solidez llegue incluso a retar a la de la propia APRA, pero también esta por saberse si Keiko Fujimori y su hermano Kenji son las personas adecuadas para lograr este tránsito hacia la institucionalidad y si el movimiento es capaz de sobrevivir a su líder Alberto Fujimori.
Esta realidad en el sistema de partidos peruanos refuerza la importancia de la carta de Alan García a su militancia. Este llamado de Alan García y abrir las puertas que contiene una implícita critica a la actual dirigencia puede ser justo lo que el APRA necesita para florecer a una nueva primavera y reencontrarse con el fervor ciudadano. Tarea difícil ciertamente, pero no imposible y el pueblo aprista tiene una amplia trayectoria en esas tareas.
El suguiente párrafo de la carta de AGP a la militancia aprista es aleccionador de la actitud que la ciudadanía percibe sobre los partidos en general:
"Un partido que no convoca e integra o que se cierra en cada lugar alrededor de diez o veinte personas a veces en conflicto, no tiene futuro en el nuevo Perú de la juventud y el empresariado popular, no atrae a los ciudadanos que comienzan a verlo como un instrumento de apetitos. Un partido que tiene temor de incorporar claramente la modernidad del mundo en su programa se condena al pasado. Estará así lejos de la historia y distante del poder de hacer obra por el país.”
El problema y la oportunidad del APRA a mi entender radica en que la capacidad de convocatoria del APRA como de casi todos los partidos o membrete que tenemos en el Perú no parte ya de las ideas de su fundador, sino de su capacidad real de acceder al poder o del poder de convocatoria de sus lideres. En este caso del propio Alan García que va a tener –como buen compañero- que ensuciarse los zapatos.
La apertura del buscada por García y necesaria para el APRA apunta en particular a la captación y capacitación de nuevos cuadros en particular del segmento joven que es la base para la reproducción de la organización en el tiempo y a la par que es uno de los segmentos más ninguneados por las organizaciones políticas del país.
Este punto es crucialmente importante y merece ser destacado. Una dirección política que piense en el largo plazo, necesariamente tiene que consolidar su relación con el segmento joven y brindarle el espacio respectivo; la oferta en formación política en este aspecto es crucial como es importante la experiencia de la propia organización y en ese aspecto el APRA tiene amplia escuela que mostrar.
Que AGP sabe lo que es necesario es claro la reunión con la corriente interna conocida como “los cuarentones” y los anuncios sobre la creación nuevas instancias cuyo fin es mejorar la capacitación de los cuadros juveniles apuntan hacia eso. Falta ver nada más si es cierto o solo un ardid más de campaña o si las dirigencias aceptan la tarea de renovación y no ocurre como en el reciente gobierno de AGP donde las dirigencias eran más de lo mismo.
La carta de Alan Garcia tiene mucho de testamento político, de quien asume su condición humana y contingente sabiendo que si bien ha llevado a su partido a dos gobiernos, no es eterno y no hay de momento quien pueda asumir el legado de Victor Raul Haya de la Torre.
Este párrafo es particularmente interesante y revelador del pensamiento alanista “…tuve el honor de conducir el Partido al poder por primera vez, 55 años después de su nacimiento. Fue un momento difícil por la situación mundial, la subversión y la condición económica del país, y actuamos con apasionamiento ideológico y con ánimo de confrontación. Luego, con razón o sin ella, nuestro Partido fue escarnecido y maltratado por un gobierno dictatorial. Por eso, puse otra vez todo mi empeño y mi pasión para reivindicar al Aprismo de ese maltrato. Y el pueblo, generoso, nos dio una segunda oportunidad en la que hemos actuado con realismo, prudencia y fieles a nuestros principios, a favor de los más humildes y por el crecimiento de nuestra patria. Todos los días recuerdo la noche de la Plaza San Martin en que mis compañeros me recibieron con amor y esperanza. Y con ese recuerdo jamás los dejare.”
Es interesante que el presidente le recuerda a sus compañeros, tanto que ha sido él, precisamente él quien logro llevar al partido aprista al poder por primera vez y quien lo volvió a llevar una segunda. Alan se posiciona entonces como lo que es de manera indiscutible, el principal motor electoral del APRA por no decir el único en la actualidad.
Que Mauricio Mulder proponga el retorno del expresidente a la secretaria general del APRA no es una jugada casual. Es el anuncio preciso de que García se apresta a asumir el mando del partido de Haya de la Torre en esta nueva etapa. Los suspicaces pueden sospechar también que García podría querer usar el partido como un escudo frente a las acusaciones de la comisión investigadora del congreso creada para fiscalizar los actos de su pasado gobierno. Pero lo cierto es que Alan García se constituye hoy como la mejor carta del aprismo en cuanto fuerza de arrastre. La política en el Perú es antropomórfica y la figura del caudillo es muchas veces la primera conexión del potencial cuadro con la institución por la que se decide a participar.
El retorno de Alan a la organización aprista viene acompañado un anuncio de cambios radicales en los añejos rostros del aprismo ¿Sera realidad?, ¿Sera otra promesa que se lleva el viento como en la campaña previa a las elecciones del 2006? Esperemos que no y que Alan sea al menos fiel a la necesidad, seguramente imperativa en alguien como él de salvaguardar su legado ¿Quién cantara sus glorias si desaparece el APRA?, ¿Quiénes salvaguardaran el lugar que él con ansias busca ocupar en la historia?
A diferencia de los líderes de otras tiendas, Alan García empieza la búsqueda de sus eventuales sucesores cuando todavía le queda un largo tiempo electoral por delante, puede tomarse su tiempo y esperar que una fortalecida maquinaria aprista dé a luz al elegido. Es una oportunidad mucho más solida de la que han gozado otras tiendas hoy ya marchitas.
Por el bien de la gobernabilidad peruana le deseamos lo mejor al partido de la estrella y que esto no sea la enésima argucia de García en pro de asegurar su continuidad como ultima superestrella de la política peruana. Más de una vez ha demostrado que cuando se esfuerza, Alan García Pérez es capaz de pensar con mirada de estadista; si decide y es capaz de hacerlo dentro de su propio partido es posible que su más grande legado sea el haber contribuido a la solidez de la democracia mediante el fortalecimiento de su propia casa partidaria.
Iván Budinich
ivanbudinich@yahoo.com


