La elaboración de un concepto o categoría de análisis social no es algo fácil y más difícil todavía es que alcance el nivel de aceptación requerido para que los miembros de la comunidad académica e incluso los medios asuman que esta invención es plausible de tomarse como explicativa de cierto fenómeno social.
En ese sentido, el hit del verano –por tomar prestado un término desde otro ámbito- ha sido la derecha bruta y achorada (DBA). El periodista Juan Carlos Tafur ha sido el autor del término que fuera más adelante popularizado por Augusto Álvarez Rodrich (lo cual muestra lo escaso de lectores e influencia que debe andar el diario16) y que se ha convertido gracias a este ultimo en un término referencial para explicar la realidad social peruana. Así han nacido la izquierda bruta y achorada, la minería bruta y achorada y hasta la mazamorra, la chanfainita, el lomo saltado exhiben ahora sus versiones brutas y achoradas.
Nos hemos convertido en una sociedad bruta y achorada. Mientras que en gesto de desafío y resignificación de los contenidos, lo que era una forma “elegante” de agravio se ha convertido en una señal de orgullo para algunos que se enaltecen de considerarse a sí mismos como “brutos y achorados”.
La izquierda hueca o caviar –al gusto del lector- ha tomado rápidamente este epíteto y se lo ha endilgado a todos sus adversarios, que ahora no son solo insensibles, malvados, egoístas, fachos; sino también brutos y achorados.
Lo que nuestros amigos del otro lado del espectro político parecen no haber tomado en cuenta, es que para la construcción y difusión de este concepto en particular, han tenido que recurrir a la inteligencia de reconocidos fujicaviares como lo son Augusto Alvarez Rodrich y Juan Carlos Tafur. Dicho de otra manera, la caviarada que se jacta de representar a la inteligencia del país, tiene que “importar” fujimoristas reciclados para crear un concepto que se ajuste a sus necesidades.
El hit del verano, la “DBA” no es más que una demostración palpable de las falencias de la izquierda soft peruana. Se la han pasado criticando el modelo económico, “neoliberal” y “fujimorista”, pero cuando han accedido a posiciones de poder (nada más natural que un izquierdista aupado de la teta estatal) no han podido plantear ninguna alternativa en concreto al sistema que tanto critican, pero del que bien que disfrutan sus beneficios. Ahora para plantear categorías de análisis –supuestamente su fuerte- no pueden hacer nada mejor que recurrir al ingenio de los fujicaviares reciclados ¿Quiénes son los brutos aquí?
Iván Budinich
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