martes, 3 de abril de 2012

¿Perdió la Izquierda a Ollanta?


Interesante artículo de Carlos Chipoco donde reflexiona sobre la relación entre la izquierda peruana y el Presidente Ollanta Humala:

Se les escapó

Autor:    Carlos Chipoco
Fuente:  Diario Correo

Sinesio López es el más brillante de los intelectuales de la izquierda peruana. No solo por sus agudos análisis sino por buscar construirse como lo que Gramsci llamaba "un intelectual orgánico", es decir, alguien que busca poner su intelecto al servicio de una causa que juzga justa. Por eso mismo es un buen analista y a quien -quienes no somos marxistas- debemos siempre contestar. Últimamente, con la salida de algunos prominentes izquierdistas de las cercanías del gobierno de Humala, ha lanzado una idea original. Sostiene que así como Pizarro secuestró a Atahualpa en Cajamarca, Humala ha sido secuestrado por los mineros. Y más que eso por la derecha

La izquierda tiene en eso un sistema de razonamiento binario: todo aquel que no es de izquierda es de derecha. Y la vida nos ha enseñado que el quehacer político no es una película en blanco y negro sino una refinada combinación de colores. Ver la política con solo dos colores es verla en términos de amigo-enemigo, y eso termina en confrontación, no en competencia, menos en tolerancia. En realidad, lo que pretende Sinesio es que sus amigos regresen con el gobierno y obligar a Humala a hacer lo que esa izquierda tiene pensado hacer en el país. Que no es lo de Kirchner ni lo de Lula sino lo de Castro.


¿O ya no son admiradores de la seudorrevolución cubana? Pero además Sinesio rompe con una afirmación que comparto: la política no es guerra sino competencia y colaboración. Lo que hubo entre Atahualpa y Pizarro fue una guerra; por lo tanto, mala comparación. 


Lo que en realidad busca esa izquierda, que no ha podido ganar aún elecciones con candidato propio, es convertir a Humala en un izquierdista como ellos. Rechazar Conga aunque haya un dictamen técnico y salidas posibles a la conservación del medio ambiente. Y por supuesto mayor responsabilidad de los mineros locales. Es parte de ver la política no como una suma de acciones razonables destinada a conseguir el bien común, sino como confrontación: "O hago lo que yo quiero, o quemo y destruyo todo lo que esté a mi alcance". 

Pero también esta afirmación del secuestro del Presidente busca atemorizar al Primer Mandatario, hacerlo sentir sin libertad. La bravata de que por enésima vez en los últimos 20 años harían las izquierdas un nuevo partido no la creo. También pretende asustar al Presidente con perder más congresistas -y con ello la estabilidad legislativa- y enfrentarse a los gobiernos regionales de tendencia izquierdista. Lo paradójico de todo esto es que -creo involuntariamente- López está abonando a un eventual quiebre en el Estado de Derecho, que es -él lo sabe- uno de los peligros del momento. Yo no voté por Humala ni por Keiko. Pero no se puede negar que la situación económica se ha mantenido con buen rumbo y que el Presidente tuvo el buen tino de mantener en sus puestos a profesionales brillantes -al margen de que no tengan su propia ideología- como Julio Velarde en el BCR. Así que hay que gobernar no solo con los intelectuales izquierdistas sino convocando a todos aquellos que puedan dar un aporte al país. Es eso lo serio y lo maduro. En eso, por ejemplo, la alcaldesa repitió el sectarismo de la izquierda y creyó que sola podía dirigir la ciudad. No convoca a nadie que no piense como ella; los resultados están a la vista. En verdad, Sinesio, Humala no está cautivo: se les escapó -y creo que con las justas- a ustedes.