martes, 15 de mayo de 2012

La prostitución de la prensa según Gonzales Prada

Compartimos con uds. un interesante fragmento del discurso en el palacio de la exposición en 1989 del escritor anarquista peruano Gonzales Prada sobre la prostitución del noble oficio de escribir. A pesar del tiempo en el que lo escribió, sus palabras no pierden vigencia:
Pintura de Gonzales Prada
"En vano los hombres del poder desdeñan al escritor público y disimulan con la sonrisa del desdén los escalofríos del miedo a la verdad: si hay algo más fuerte que el hierro, más duradero que el granito y más destructor que el fuego, es la palabra de un hombre honrado.

Desgraciadamente, nada se prostituyó mas en el Perú que la palabra: ella debía unir y dividió, debia civilizar y embruteció, debia censurar y aduló. En nuestro desquiciamiento general, la plusma tiene la misma culpa que la espada. (Continúa...)

El diar
io carece de prestigio, no reprersenta la fuerza inteligente de la razón, sino la embestida ciega de las malas pasiones. Desde el editorial ampuloso y kilométrico hasta la crónica insustancial y chocarrera, se oye la diatriba sórdida, la envidia solapada y algo como crujido de carne viva, despedazada por dientes de hiena. Esas frases gastadas y pensamientos triviales que se vacian en las enormes y amenazadoras columnas del periódico, recuerdan el bullicioso rio de fango y piedras que se precipita a rellenar hondonadas y resquebrajaduras del valle.


Si desde la guerra con Chile el nivel moral del país continúa descendiendo, nadie contribuyó más al descenso que el literato con sus adulaciones y mentiras, que el periodista con su improbidad y mala fé. Ambos, que debieron convertirse en acusadores y justicieros de los grandes criminales políticos, se hicieron encubridores y cómplices. El publicista rodeó con atmósfera de simpatías a detentadores de la hacienda nacional, y el poeta prodigó versos a caudillos salpicados con sangre de las guerras civiles. Las sediciones de pretorianos, las dictaduras de Bajo Imperio, las persecusiones y destierros, los asesinatos en las cuadras de los cuarteles, los saqueos al tesoro público, todo fue posible, porque tiranos y ladrones contaron con el silencio o el aplauso de una prensa cobarde, venal o cortesana."

Dicurso en el palacio de la exposición (1891). Manuel Gonzales Prada