lunes, 21 de mayo de 2012

Más cojudeces progresistas


Javier Diez Canseco es alguien que no necesita presentación. Se trata del más insigne representante de la izquierda fracasada y confusa de los 70 y 80 que llevó al Perú a los peores momentos de su historia. Javier Diez Canseco es uno de los muchos cadáveres de la izquierda socialista de antaño, pre muro de Berlín, que resucitó gracias a esas perversiones que tiene la política peruana. Es el mayor de los despojos que dejó la izquierda cavernaria socialista. Se subió a la combi nacionalista de Ollanta y salió elegido en medio de ese vendaval de histeria colectiva en que se convirtió la campaña política del año pasado. Hoy es un muerto en pena que no sabe cuál es exactamente su lugar en la política nacional, pues siendo parte del partido del gobierno ya está en la oposición, creando divisionismo, para variar, pues esa es su especialidad.
Luego del perfil de este socialista de museo, pasemos a comentar su último artículo aparecido hoy en La República. Una vez más se ocupa de las AFPs, entidades a las que detesta con profundo odio clasista por ser entidades que manejan mucho dinero, pero principalmente porque ganan mucho dinero. Si hay algo que detesta con furor un progre y lo escandaliza hasta el tope es el mundo de las corporaciones que manejan mucho dinero. Eso le parece una aberración de este mundo. Por eso su artículo es una burda y estúpida exposición de meros pretextos que en el fondo buscan traerse abajo a las AFPs. (Continúa...)

Por supuesto, como todo progre habla en nombre del pueblo. Ellos siempre están hablando en nombre del pueblo. Son los profetas que saben lo que el pueblo quiere. Por eso este progre de colección nos dice que “Los aportantes a las AFP se quejan por las altísimas comisiones cobradas, la ausencia de instrumentos de inversión diversos y alternativos que les ofrezcan mejor rentabilidad, y por grave falta de transparencia que garantice el buen uso del dinero que aportamos. Por ello, entre otras razones, he planteado un proyecto de Ley para cambiar y transparentar el sistema de AFP”. Sería interesante que el progre nos muestre los instrumentos de medición o el método que ha empleado para conocer la opinión de estos aportantes, porque lo que es a mi nadie me preguntó nada. Pero así siempre ha sido la charlatanería de los progres. Ellos nunca dejan de hablar en nombre del pueblo.
En un punto tiene razón, y es que quienes tenemos pensiones en las AFP queremos que se eliminen las absurdas y prepotentes restricciones para invertir en el extranjero. ¿Con qué derecho los políticos impiden que las AFPS inviertan nuestro dinero en el extranjero? Eso es lo que resulta inaceptable. Pero también es inaceptable que este progre barbudo se entrometa en las AFPs con un interés que no está centrado en la rentabilidad de los fondos ni el incremento de las pensiones. No, no, no. Nada de eso le interesa este retrógrado. Lo que este progre socialista quiere y pretende con sus proyecto es simplemente impedir que las AFPS ganen dinero. Eso es todo lo que le preocupa y atormenta a este cavernícola. No quiere que las AFPs ganen dinero.
Basta leer el tono en que escribe este sujeto. Se refiere a las AFPs que fueron “creadas por Boloña y el gobierno fujimontesinista”. O sea, ya por eso hay que traérselas abajo. Pero gran parte de las estúpidas pretensiones de prostituir el sistema privado de pensiones han sido afortunadamente detenidas por la sensatez. Sin embargo a este progre con retardo mental típico le parece que se debe a que “¡Poderoso caballero es don dinero!”. Luego ventila sus pesadillas progres recordando que las AFPs administran “el producto del ahorro obligatorio impuesto a los trabajadores y entregado a la administración privada: administran el dinero de la jubilación de cinco millones de peruanos”. Lo dice con un tufo de condena. ¡A Dios gracias que lo tienen administradores privados y no el Estado! Eso fue uno de los más grandes aciertos de Fujimori, y solo por eso estos cinco millones de peruanos estamos verdaderamente agradecidos.
Pero como ya es típico en este país repleto de tarados de izquierda, nos dice este retrosocialista que hay 16 proyectos de ley pretendiendo reformar (prostituir) este sistema que ha venido funcionando bien. Es que acá a los peruanos no les gusta que algo funcione bien. Les parece sospechoso y de inmediato quieren que funcione mal, como todo lo demás. Hay un montón de iluminados que quieren cambiar el sistema privado de pensiones. Por desgracia, muchos de ellos no saben nada de pensiones. Y encima, como es el caso de este cavernícola, ni siquiera son aportantes de las AFPs. ¿Por qué no proponen un sistema en el que los aportantes de las AFPs sean consultados para aprobar o rechazar estos proyectos? Eso sería lo verdaderamente democrático. Las pensiones son demasiado importantes para dejarlas en manos de la ignorancia parlamentaria o de iluminados cavernícolas de la izquierda progre, acomplejada y resentida.
Para resumir la propuesta de este progresista antediluviano, lo que pretende es convertir a las AFP en un dragón de dos cabezas. Genial idea.  La otra es reducir, manu militari, la comisión de las AFPs. Claro, de este modo tal vez preferirán cerrar el negocio y largarse del país. Si este iluminado de izquierda se queja de que "solo hay cuatro AFPs en el país", con su grandiosa idea solo quedarán dos o una. Otra genial idea del progresismo. La otra estúpida ocurrencia de JDC es que los trabajadores puedan mover su fondo como les de la gana, lo que significa prostituir el sistema. Algo muy típico de los legisladores peruanos y que ya ha pasado varias veces con la CTS que hoy finalmente ya no se sabe qué diablos es ni para qué sirve. Propio de un país regido por una clase política de ignorantes y demagogos que solo salen a cobrar dividendos electorales cuando les conviene.
Pero quizá la máxima estupidez plasmada por este limitado mental que nos ocupa es que las comisiones de las AFPs deben estar en función de la rentabilidad de las pensiones. O sea, que si estas pierden las AFPs deben ser “solidarias” y perder también. Esto solo cabe en el cerebro podrido de un socialista que no sabe nada de empresas. Lo que este animal quiere es que las AFPs quiebren si las circunstancias mundiales hacen que las pensiones bajen. Esto sí que es una genialidad progresista: quebremos a las AFPs si las condiciones mundiales hacen que las pensiones bajen eventualmente y que los trabajadores pierdan sus fondos o pasen a las más geniales manos del Estado, donde ya sabemos que desaparecerán.
Para terminar, solo quiero advertir que si proyectos como el de este imbécil pasan al debate en el Congreso, los aportantes a las AFPs tendremos que salir a tomar carreteras y quemar llantas para defender nuestros aportes y , desde luego, a las empresa que administran nuestro dinero. En lugar de andar pensando en cómo joder a las empresas lo que estos progresistas deberían hacer es desaparecer del mapa.




Dante Bobadilla Ramírez