Por lo visto, se viene consolidando un nuevo partido político que, a la luz de sus manifiestos, tiende a llamarse “Partido Unificado Antimariateguista del Perú”, cuya razón de ser y existir -y único vínculo de unidad- es el odio visceral por Aldo Mariátegui, director del diario Correo, un diario que se ha hecho más famoso gracias a quienes aseguran no leerlo. En sus pocos meses de formación este activo movimiento ya tiene slogans bien posicionados, como “derecha bruta y achorada”, o DBA para los enemigos, cerebral frase surgida del ingenio sin par de Juan Carlos Tafur, director del alicaído semidiario 16, y aparente Secretario General de la organización.
Es fácil adivinar quién es el Secretario de Ideología y Doctrina. ¿Quién más sino el insigne filósofo de cartulina Pablo Quintanilla? Célebre autor de tres torpedos editoriales que conmovieron la conciencia nacional, luego de afirmar que solo los brutos y achorados usan el término “caviar”, debido nada menos que a la envidia de la lucidez mental, prosapia, belleza, alcurnia, títulos y pedigree de los caviares. Quién sabe si muy en el fondo tenga razón este filósofo. Lo que no se puede envidiar es la hipocresía intelectual, el relativismo moral y la constante estupidez y beatería política que los caracteriza. (Continúa...)
Y ahora acaba de aparecer quien sin duda es el Secretario de Prensa y Propaganda. Se trata nada menos que de Alexandro Saco (a) La Máscara, conductor de un programa en un canal que está lejos de ser la BBC del Perú, pues apenas llega a RBC, letras que van en honor a su egocéntrico propietario Ricardo Belmont Casinelli, probablemente el peor broadcaster que ha tenido nuestro país. De este modo se unen en la gran empresa antimariateguista dos medios que agonizan en la mediocridad.
El aporte fabuloso de Alexandro Saco a la causa antimariateguista ha sido postear cuatro veces el mismo artículo con el escandaloso título “Aldo chavista”. De acuerdo a su iluminada lógica, el hecho de coincidir en pedir el retiro del país de la CIDH hace a Aldo Mariátegui un chavista. Bueno, ya sabemos que Alexandro Saco no es ningún filósofo, así que… ¡qué esperaban! No le podemos pedir más. Solo falta que Saco acuse a su guía espiritual Javier Diez Canseco de ser fujimorista por haber coincidido con Kenji en pedir la censura de dos ministros. Ese es el nivel en que se maneja este conductor, quien también se muestra en pantalla como el profeta de la moral, dueño de la verdad y representante insigne del progresismo. Lo sé porque lo veo en las mañanas. No voy a ser tan hipócrita de decir que no lo veo. De algún modo me evita el contacto con esos asquerosos noticieros matutinos. No es que tampoco sea un placer verlo y mucho menos oírlo, pero al menos es mejor que ver a los borrachos estrellados, los violadores y los velorios. Solo por eso le estoy agradecido.
Sin duda estamos frente a un fenómeno único en el Perú, digno de estudio, pues por primera vez se conforma un movimiento en torno ya no a la admiración a un líder y a la sujeción de sus ideas, sino por todo lo contrario. Es el surgimiento del antilíder para un sector del progresismo. Hay que seguir de cerca este movimiento de avengers que al parecer empieza a crecer y a ejecutar una misión, desplegando cada uno poderes mediáticos inesperados.
Dante Bobadilla R.