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| Pensar esta prohibido en el aparato estatal peruano |
Lo mínimo que se le puede pedir a un Estado para considerarlo liberal es que trate a todos sus ciudadanos por igual sin distinción de nivel económico, raza, religión, ideología y demás hierbas. Ante un Estado regido por los principios de la democracia liberal. Es la igualdad ante la ley.
Para que el Estado pueda tratarnos a todos por igual, ha de ser un Estado fuerte conformado funcionarios y normas institucionales comprometidas con la creencia de la importancia de su responsabilidad hacia el ciudadano.
El Estado ha de cumplir además con un criterio de eficiencia, es decir que sus funcionarios deberán tener ante todo la divisa de hacer cumplir con el menor costo y la mayor satisfacción posible. Los funcionarios que cumplan este criterio se verán favorecidos por el respeto de su institución y la ciudadanía los mirara como ejemplos de una labor encomiable.
En el Perú eso no ocurre para nada, nuestro Estado no es liberal ni es nada más que un ente abusador con el ciudadano y servil con el poderoso. El trato que recibe un ciudadano cualquiera es absolutamente inequitativo frente al que reciben los grandes poderes económicos. Veamos: El ex broadcaster de América TV, José Enrique Crousillat, pone a nombre del Estado peruano el 99.9% de su paquete de acciones, a nombre del Estado peruano como forma de pago de la reparación civil que le impusieron por 80 millones de nuevos soles. Me pregunto ¿Hace efectiva el cobro el Estado peruano? La respuesta es no y todo indica que por miedo a enfrentarse al Grupo “El Comercio”.
No hace falta recurrir a los lugares comunes de culpabilizar la “maldad” del Grupo “El Comercio” ni siquiera la “complicidad” del gobierno del presidente Ollanta Humala con los poderes facticos, aquí se trata de que tenemos un Estado que no tiene idea de cómo hacer cumplir la ley y que no genera respeto alguno ¿Cómo diablos se va a tratar de imponer orden asi a la protesta de los radicales antimineros o anti lo que sea, si el Estado se baja los pantalones ante la perspectiva de enfrentar a un grupo de poder económico. Eso es inequitativo e hipócrita además.
El otro caso la cereza del pastel que colma la paciencia de cualquiera es el despido del Coronel PNP Tomás Garay Durand de la dirección del penal San Pedro (ex Lurigancho) por el solo hecho de tratar de imponer normas básicas de disciplina en este penal.
El Coronel PNP Tomas Garay con quien en estas líneas quiero expresar mi más absoluta solidaridad, tuvo la idea de que era necesario cortar el cabello de los reos del penal San Pedro tanto por una cuestión de higiene básica como por sospecharse que las frondosas cabelleras de ciertos reos sirven para ocultar drogas ¿Cuál fue la reacción de la Prensa y de la inservible defensoría del pueblo? Pues casi crucificarlo mediáticamente y reclamar por los derechos de los pobres angelitos del penal.
Ósea quien debería haber sido puesto como ejemplo de un funcionario correcto por su imitativa, ha terminado despedido de su puesto por el tremendo error de haberse atrevido a pensar por cuenta propia ¿Cuál es la moraleja para el resto de la burocracia peruana? No pienses, cierra la boca y deja que todo siga como está ¡La mediocridad al poder!!! Ese es el lema del Estado Peruano en el siglo XXI. Perdónenme si es que lo aplaudo, pero con sinceridad me dan nauseas ver un aparato estatal tan necio como el que tenemos que soportar.
Iván Budinich
ivanbudinich@yahoo.com
@ibucas
