Autor: Julio Favre
Fuente: Diario Correo
Cuando los españoles conquistaron el Perú, tomaron prisionero al inca Atahualpa para poder dominar a los indios. Los españoles engañaron al Inca prometiéndole que si cumplía con llenar con oro el cuarto donde se encontraba prisionero, lo liberarían. Lo traicionaron y más bien lo asesinaron. Atahualpa, entonces nos echó a los peruanos la maldición del oro.
Así tenemos que cada vez que el Perú comienza a desarrollarse, aparecen los agentes encargados de cumplir la maldición, y nos hacen retroceder lo avanzado, como en el cuento de Sísifo.
Así aparecieron Velasco y su séquito de militares socialistas y más tarde Abimael con su horda de asesinos comunistas.Todos estos emisarios de la destrucción y el atraso actúan con inquina y su combustible es el odio y la envidia. (Continúa...)
Pensamos que la maldición se había extinguido, pero aparecieron nuevamente los zombies políticos que creíamos ya desaparecidos. La verdad es que no nos preocupamos porque el país estaba rebién. Éramos un país estrella por su manejo económico y además llegó la noticia de un enorme proyecto minero donde se invertirían 5 mil millones de dólares, se llamaría Conga. También habían varios proyectos que sumaban 55 mil millones de dólares en inversión minera y nos sentimos proyectados imaginariamente al Primer Mundo.
Pero apareció nuevamente la maldición de Atahualpa, al mando de dos emisarios: la rana Arana y el "Santos" o "demonio de Cajamarca", líderes de la oclocracia (que es la tiranía de las masas ignorantes y el uso indebido de la fuerza para obligar a los gobernantes a adoptar políticas y decisiones desafortunadas que perjudican a la nación). La dupla Arana-Santos tiene como objetivo llegar al poder para destruir al gobierno "burgués", utilizando el disfraz de ambientalistas antimineros.
La minería es la punta de lanza para destruir todo lo que es inversión privada.
Quieren más pobreza para exacerbar las contradicciones, y así preparar la lucha de clases con las que pretenden llegar al poder. Hoy, con atrevimiento, Santos llama a la rebelión contra el presidente Humala. ¿Qué espera el gobierno para encarcelar a este subversivo?

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