sábado, 9 de junio de 2012

Los matices rojos de César Hildebrandt



En su columna "Matices", que escribe en su propio semanario, César Hildebrandt no hace más que matizar el rojo, llegando cada vez más al ultra rojo, que es un color predominante en la izquierda peruana por estos días. Es curioso que la izquierda bruta y achorada de Cajamarca sea la que haya empezado a dictar la pauta a la muy noble pero siempre aguerrida izquierda culta y refinada de Lima, es decir, a los caviares, pese a que estos dicen ser la "vanguardia intelectual" del Perú. Hoy esa supuesta "vanguardia intelectual progresista" se ha puesto al servicio de la irracionalidad y la violencia radical antiminera, empleando sus espacios y su pluma para justificarla y alentarla, enmascarándola como "lucha social". Ni siquiera son capaces de pelar la naranja y ver el fondo podrido de ese movimiento netamente comunista. Y ahora César Hildebrandt se suma a la campaña radical, que incluso ha asumido ya contornos claramente golpistas.

En su último número el semanario de César Hildebrandt se pone al servicio de los intereses golpistas de Gregorio Santos ("Goyo", para los admiradores), y hasta le dedica páginas enteras a perfilar su imagen llamándolo "El Santos de la espada". Resulta evidente que los adulones mediáticos ya han empezado a forjar a su nuevo candidato presidencial 2016. Esta vez la izquierda parece convencida de no equivocarse de candidato. Creen que ahora sí tienen candidato propio, uno salido de las propias divisiones inferiores, natural de las canteras ultras y que ha emergido desde las profundidades del comunismo cavernario para flotar sobre las aguas de la democracia, infectándola con su hedor totalitario. Gregorio Santos acaba de ser consagrado oficialmente como candidato por los tontos útiles de los medios, y ya empezaron la campaña Goyo 2016. (Continúa...)


Evidentemente César Hildebrandt no quiere perderse el primer puesto en la lista de adulones mediáticos del nuevo as de la izquierda radical. Sabe perfectamente que a estas alturas, y sumando lo que falta (pues están apostando a que falta aun mucho más radicalismo y convulsión), ya nadie podrá disputarle la candidatura presidencial a Gregorio Santos en la próxima campaña. Todos sienten ya que "habemus candidatus". 

Y cuál será la inquietud y el apuro del semanario "Hildebrandt en sus trece" por subirse a la nueva combi electoral de la izquierda y agarrar asiento, que ya empezó a alucinar con las elecciones del 2016 en la amplia página central. Allí, por supuesto, le dan duro a todos los posibles candidatos, incluyendo a Gastón Acurio, en una composición fabulesca y francamente de mal gusto. 

Las dos columnas del mismo César Hildebrandt navegan en la complacencia más absoluta del radicalismo cajamarquino, mostrando un abierto apoyo a Gregorio Santos y convirtiéndolo en el nuevo ídolo a rendir culto. Además, claro, de recaer en las mismas posturas idealistas y desligadas de la realidad que siempre ha mostrado nuestro ilustre opinólogo. Y, para variar, apela nuevamente a los mismos fantasmas de toda su vida: los poderes fácticos, los grupos de poder, las clases dominantes, "los intereses de una clase dominante fracasada y rapaz", etc., etc., etc. Ya sabemos de memoria esa cantaleta progre. ¿Hay algo nuevo en el pensamiento de César Hildebrnadt? No. Nada. Es exactamente el mismo hace más medio siglo. Los enemigos siguen siendo los mismos: el fujimorismo, el grupo El Comercio, Yanacocha, y ahora Xtrata. Por estos tiempos ha dejado en paz a la CONFIEP, a los grupos financieros, a los industriales y a los chilenos. Pero ya les tocará. No duerman tranquilos.

En sus inquebrantables esfuerzos por desacreditar al régimen de Fujimori por todos los caminos posibles, César Hildebrandt llega no solo a la mentira sino a la estupidez. En esta ocasión, por ejemplo, asegura que el Rey Juan Carlos habría pedido reunirse con Humala en Antofagasta para tratar el tema de Telefónica, "que en el año 1994 compró en dos mil millones de dólares activos telefónicos y de ENTEL que hubieran podido valorizarse en cinco veces esa suma". Eso, más que mentira, es simplemente estupidez. La quebrada, inoperante, corrupta y destartalada Compañía Peruana de Teléfonos, que era incapaz de colocar un teléfono domiciliario en menos de tres años, fue subastada internacionalmente. Los españoles ganaron la subasta ofertando la estrambótica cifra que ha citado Hildebrandt y un poco más que eso. Dos mil millones de dólares era una cifra desproporcionada para la CPT-ENTEL. Jamás en la historia del Perú se había pagado tanto por una compañía peruana, pues ninguna valía semejante importe. Y a tanto llegó el escándalo que en España se abrió una investigación en el parlamento, mientras que en el Perú se celebraba con pisco sour.


En esos momentos César Hildebrandt calló en todos los idiomas. Si entonces hubiera dicho que se podía exigir diez mil millones de dólares por la CPT-ENTEL hubiera quedado como un perfecto imbécil, pero no lo dijo. Y hoy está simplemente apostando a la mala memoria de los peruanos y a la ingenuidad e ignorancia de los jóvenes para alzarse como el adalid de la justicia y conciencia moral de la democracia, pose que no le queda nada bien. 

Hay que recordar además que la oferta que quedó en segundo lugar en esa subasta apenas llegaba a los 850 millones. O sea que Telefónica podría haberse hecho de la CPT-ENTEL con solo ofertar 851 millones en lugar de la desaforada cifra que ofreció. Sin duda fue una metida de pata total de los españoles. Por eso la frase de César Hildebrandt no puede ser menos que estúpida, y es solo un botón de muestra del delirio al que es capaz de llegar por desacreditar a Alberto Fujimori.

En lo personal no puedo dejar de lamentar que alguien que al principio parecía tener la fibra para llegar a ser un gran periodista, haya acabado en la miseria de un semanario convertido ahora en pasquín radical de la izquierda más intransigente e irresponsable, y haciéndole la corte a un comunista delirante cuya única misión suicidad es combatir al capitalismo, al sistema neoliberal y a la democracia representativa. Es decir, está utilizando los problemas de Cajamarca como plataforma de una campaña comunista que en estos tiempos es una completa anacronía. Todo el discurso ambientalista es solo una excusa para bobos. Lo peor de todo es que no tiene ningún reparo en utilizar al pueblo para sus fines. Y lo más triste es ver que tiene el apoyo de quienes alguna vez creyeron ser una voz inteligente y una vanguardia intelectual en el Perú. 


Dante Bobadilla Ramírez
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